Para Gaël

Cada año por estas fechas hago lo mismo. Mientras los demás se apresuran a retrasar los relojes nada más se despiertan por la mañana, y algunos impacientes incluso lo hicieron al acostarse, yo comienzo a especular con cuándo utilizar esta horita de regalo de cada otoño.

Porque por ejemplo, hoy estaba lloviendo, así que sería idiota cambiar la hora al reloj en un día de lluvia para hacerlo más largo. U otro ejemplo, el año pasado el cambio de hora me pilló visitando a mi suegra. Haber cambiado el reloj precipitadamente habría dilatado innecesaraimente la visita.

Así que será mañana, si hace bueno, después de trabajar y fregar los platos, cuando cambiaré el reloj de hora y aprovecharé para ir a la playa y jugar un ratito más con mi niño.