Os informo de que David (el Deivid para los amigos) me ha enviado un mensajito al móvil diciéndome que tienen un problema con el coche y que van a tardar más de lo previsto en regresar de Francia. Me ha preguntado que cómo anda el blog y las macetas, y que si el gato le echa de menos.
Yo le he dicho que las macetas van bien, aunque no le he dicho toda la verdad, pues me acabo de dar cuenta de que unas que tiene en su despacho y que yo creía que eran de plástico, pues mira por dónde son de verdad y se han puesto un poco secas tras mes y medio de ayuno.
Sobre el blog le he dicho que estoy haciendo lo que puedo. Estoy contando algunas cosas de David que no sé si le van a gustar, pero de todos modos, todo el mundo sabe que en los blogs la gente sólo lee el último post, y que los antiguos son agua pasada que ya mueve poco molino. Espero que David sólo lea los últimos posts cuando vuelva.

Hoy he bajado temprano al piso a cumplir con mi deber de vecino solidario, por lo que he decidido desayunar aquí mismo, y así evitar a mi madre y al programa de radio que escucha por las mañanas, en el que participa el ubicuo Juan y Medio. Me he comprado unos molletitos de Antequera y he echado un vistazo a la cocina del Deivid, para ver qué tomar como desayuno.
Como no he encontrado la mantequilla ni el aceite de oliva, he cogido lo único que podía servirme para mi propósito. Había un botecito con un cierre muy chulo que ponía Foie gras de canard entier, Domaine de Limagne, y no sé qué historias de fabrication artisanale.
Así que nada, he abierto el bote y lo he untao en mi tostá, y ea!, a mojar en el cola cao como dios manda. La verdad es que no me ha hecho mucha gracia, prefiero el foie grás “la Piara” de toda la vida (el de tapa negra), pero bueno, el Deivid no tenía, y a falta de pan, buenas son tortas.

Espero que no le importe que le haya abierto el botecito. Lo mismo ni se acuerda de que lo tenía.

Saludos a todos,

Isma