Esta mañana me he sentido un poco como Dorothy en el Mago de Oz, cuando decía aquello de “There’s no place like home” (como en casa no se està en ningún sitio). Y es que esta mañana he descubierto qué hacer en esos momentos de morriña, de “mal du pays” que dicen los frenceses, eso que se siente cuando se pasa cierto tiempo en el extranjero. Y no es mi caso ahora, pues sólo estoy de vacaciones y vuelvo en una semana. Sin embargo, me guardo esta idea que expongo a continuación para esos momentos duros que pasa el que echa de menos su tierra.
Esta mañana he ido al Ikea de Grenoble y me ha parecido una fotocopia del que hay en Sevilla. Sobre todo la zona de cajas, que es idéntica, con las mismas tiendas fuera, las mismas columnas de palés repletos de muebles, los mismos carteles en distinta lengua, y la misma zona de oferta de productos desfasados, de exposición o simplemente defectuosos.
Ha sido un shock. No me ha hecho falta un gran esfuerzo para imaginar que me encontraba en el Ikea del Aljarafe sevillano. Casi podía sentir que a pocos metros de mí estaba la puerta de salida que da a la terraza desde la que se ve mi querida Giralda. Ya está. Gracias a la globalización cualquier extranjero europeo puede acercarse a su país en un pis pas. Basta acercarse al Ikea más cercano.
Foto 1
Foto 2
Foto 1: Tomada hoy en el Ikea de Grenoble.
Foto 2: Tomada en el Ikea de Sevilla hace 2 meses.
Después me puse a imaginar que en todos los Ikea debe de haber puertas dimensionales secretas que comunican todos los Ikeas del mundo entre sí. Estas puertas sirven para que los empleados de Ikea intercambien mercancías según convenga a cada establecimiento, para así, ahorrando en transporte, poder tener esos precios tan baratos. Además, estoy convencido de que un cliente despistado podría atravesar una de esas puertas y percibir que ha vajado en el espacio solamente al salir del edificio, al buscar con la vista la Giralda y encontrar los Alpes grenobleses.
El que no se consuela es porque no quiere. Ikea es la versión low cost de la Unión Europea (perdón por la redundancia). Jóvenes franceses, daneses, españoles, etc dormirán sobre el mismo colchón que mantendrá su espalda bien recta, palabrita de Johann Sorensen, diseñador de camas y sofás de Ikea. Mantener la espalda recta durante la noche ayuda a doblarla mejor durante el día. El Mueble (aquí podéis ver el de mi casa), esa institución nacional española presente en cada hogar hispano desde tiempos de Don Pelayo, desaparecerá y será sustituido por un aparador TROLLSTA.
Y descansando todos igual, comiendo y bebiendo en los mismos platos y vasos, guardando nuestros cds y libros en estanterías parecidas, pensaremos igualmente que somos felices y libres porque gracias a Ikea nuestro minipiso nos parece espacioso y coqueto, y nuestro minisueldo parece durar un poco más, y puede que incluso nuestro novio o novia nos parezca hasta más guapo/a.

Ays ¿quién nos vende un poco de autenticidad? o mejor ¿quién nos la regala?
Comment by Ella — August 22, 2009 @ 2:43 pm
Si compras la autenticidad en Ikea, lo mismo incluso tienes que montarla tú, pieza a pieza…
Comment by Admin Sorel — August 22, 2009 @ 3:07 pm