Cuando empecé este blog, hacía 3 años que vivía fuera de España, de ahí que el nombre de El Extranjero me pareciera apropiado, además de ser el título de uno de mis libros favoritos, el clásico de Camus.
Creo recordar que lo que pretendía con el blog era acercar, en principio a algunos amigos, mi admiración por un país y su gente, Inglaterra.
Sin embargo al poco tiempo tuve la oportunidad de volver a casa y, tras meditarlo mucho, decidí hacerlo aun conociendo muy bien el país al que regresaba.

Ayer noche, me fui a la cama tras oír un par de cosas en la Cadena Ser que, si bien no me quitaron el sueño, sí me hicieron pensar en algunas de las decisiones que he tomado en los últimos años.

Primera perla: Sobre el abandono de Rosa Aguilar de IU, uno de los pocos periodistas españoles que respeto, Josep Ramoneda, sobre todo por su conocimiento de temas internacionales, dijo sobre Izquierda Unida que era “una fuerza política que no sabe adaptarse a los tiempos que corren”.

Segunda: Una tertuliana dijo que España estaba en el puesto 25 de los países más corruptos del mundo. Decir esto y que la radio pueda seguir con su rutina, con El Larguero, programa de fútbol, ya es indicativo del país en el que vivimos. ¿Podemos dormir tranquilos? ¿No se os quitan las ganas de confirmar el borrador de la renta? Tengo un amigo profesor que ha organizado un intercambio con Francia y el ayuntamiento de su localidad, en las noticias recientemente por corrupción y dinero público que desaparece, le ha dicho que no tiene dinero ni para pagarle a los alumnos el viaje hasta el aeropuerto de Sevilla. (son 15 alumnos).
Edito: hablo de 7 MILLONES DE EUROS que han desaparecido del Ayuntamiento de San Fernando (Cádiz)

Bien, pues yo tampoco me adapto a vivir en un país corrupto, gritón, y como diría Luis Cernuda, lleno de ignorancia voluntaria. Por tanto ahora soy un extranjero en mi propio país. Sólo espero que IU tampoco se adapte, y siga siendo, con sus errores y contradicciones, el partido con el que simpatizo.

Si yo soy español, lo soy

A la manera de aquellos que no pueden

Ser otra cosa.

(”Es lástima que fuera mi tierra”, de Luis Cernuda).

Viñeta de Manel Fontdevila para el diario Público.