LiteraturaMarch 3, 2008 9:34 pm

Can read. Can speak. Can argue. Can understand…
Puedo leer. Puedo hablar. Puedo discutir. Puedo comprender… 

Ante el empobrecimiento lingüístico al que asistimos, la escritora Jeanette Winterson vuelve a hacer una defensa de la lectura como parte esencial de la vida.

Language is a human achievement and it needs to be re-made, re-achieved, every time a baby is born. I would like to see a Right to Language in the Declaration of Human Rights. It is a right, and it is a freedom, and in our world no rights and no freedoms can be taken for granted – they must be held dear.
El lenguaje es un logro del ser humano y tiene que rehacerse, que reconquistarse, cada vez que nace un niño. Me gustaría ver en la Declaración de los Derechos Humanos el Derecho al Lenguaje. Es un derecho, y en nuestro mundo de hoy ningún derecho puede darse por seguro, sino que hay que cuidarlos como tesoros. 

 I have said before that if the language-base shrinks, so will our emotional capacity – our capacity to feel. We will think and feel what we can express, however basic, not what we can’t express. What matters is that linguistic impoverishment affects our ability to think conceptually, to understand and communicate ideas, and to understand ourselves as a complex and subtle entity.
He dicho otras veces que si el lenguaje que usamos se reduce, lo mismo ocurre con nuestra capacidad emocional, nuestra capacidad para sentir: se simplifican. Seremos capaces de pensar y sentir aquello que sepamos expresar. Lo grave es que el empobrecimiento lingüístico afecta a nuestra capacidad de pensar conceptualmente, de comprender y comunicar ideas, y de comprendernos a nosotros mismos como entidades sutiles.

 
Y aún hay quién se sorprende de lo de la niña de Rajoy? Cuando lo vi (en Youtube, no seguí el debate), me recordó a mis alumnos de 1° de ESO cuando hacen una redacción, o cuando hablan poniendose serios.
Los políticos conocen muy bien a buena parte del electorado.

 

La vida 11:27 am

Me acabo de enterar de que soy socio de la Caixa. Me han dado la alegría del año, porque si no apruebo las oposiciones, al menos a finales de año me haràn el ingreso correspondiente con mi parte de los beneficios. Yey!!
Para que luego digan que los catalanes son agarrados.

Que no, que no he bebido, ni he fumado. Que sí, que me he pellizcado al salir de la sucursal.
Os lo cuento.
He ido a la oficina de la Caixa de aquí a recoger una tarjeta. Era la primera vez que iba a esa sucursal. Y me dice la señora que me atiende:

“Para quién es la tarjeta, socio?”

O sea, que como yo no soy mal pensado, y por nada del mundo se me ocurriría imaginar que la mujer me estuviese tratando de manera desconsiderada, no me queda otra opción que pensar que soy socio de la Caixa y que no me lo habían dicho.

Ademàs, mi teoría se ha confirmado 1 minuto màs tarde, cuando la mujer me ha dicho:
Cúchame David, tienes que firmar blah blah blah”.

Cuànta razón tiene mi amigo Henri, cuando dice aquello de “Siempre desde el respeto, primero hablamos y luego…” (es un pareado facilón pero real como la vida misma, porque, ¿quién se fía de los bancos??