En algún lugar de Africa una mujer camina 6 kilómetros con sus 2 niños pequeños para buscar agua. Un tercer niño està en camino. Esta mujer está acostumbrada a molestias y penalidades, y quizàs por ello se compare con Varenska, un personaje de Anna Karenina.
Pero si lo hace es porque uno de los días que fue a buscar agua, leyó unas pàginas que alguien había arrancado de la novela de Tolstoi, y que sin saber cómo habían terminado en el polvoriento tenderete donde iba a llenar sus garrafas de agua.
Esta mujer africana piensa que “esta rusa es como yo, pues un pañuelo le cubre los cabellos, y cuida de niños también. Yo podría ser esa chica rusa. Incluso hay un hombre que la ama, de igual modo que un día un hombre vendrà a por mí, y me llevarà lejos de esta miseria. Un hombre que me querrà de verdad”.
Esta mujer africana se pone en marcha, sonriendo, pensando que sus hijos seràn inteligentes como ella lo es, y sueña con poder llevarlos a una gran biblioteca de la que ha oído hablar, donde hay miles de libros, y donde aprenderàn a ser maestros. Así, podràn ganarse la vida y dejarse de penalidades.
La mujer se pierde por el desierto fantaseando e imaginando un lugar muy lejos de allí, sin figurarse que, aunque sus pies no lo hayan pisado jamàs, de algún modo, ya ha estado.

Inspirado y traducido libremente del discurso de Doris Lessing con motivo de su premio Nobel.
