LA CLAVE VENTUROSA DE LA VIDA
Recuerdo paso a paso aquel camino
de tierra oscurecida por la lluvia, con charcos
despiadados, alambradas hirsutas
en las lindes y unos chopos sin hojas
afligiendo el paisaje.
Un lugar anodino,
difuso, apenas predecible, y sin embargo
dotado de una nítida hermosura,
no por ningún expreso ornato natural
sino porque precisamente allí, hace ya tiempo,
percibí de improviso una presencia
parecida a la plenitud, ese reaudo bosquejo
que irrumpe en la memoria y se incorpora
ya para siempre a los indudables
rudimentos de la felicidad.
Sólo eso:
unos ojos pendientes de los míos,
y en ellos, descifrándose,
la clave venturosa de la vida.
(Caballero Bonald)
Los ojos por que suspiras,
sàbelo bien,
los ojos en que te miras
son ojos porque te ven.
(Machado)
