La cara amable de la globalización
He encontrado un trabajo! Empecé el Lunes 22, y en mi contrato con la agencia pone que tengo que dar 1 semana de preaviso si me voy, pero que ellos pueden ponerme en la calle en cualquier momento, sin aviso, ni explicación, sin verguenza.
Soy joven, quiero creer que todavía puedo hacer esto. De los 5 nuevos que entramos a través de la agencia, 3 éramos extranjeros.
Según un estudio, la inmigración aumenta la riqueza de un país si los que entran son trabajadores cualificados. Los trabajadores no cualificados, aportan mucho menos al desarrollo, pero sin embargo contribuyen de manera decisiva a aumentar la desigualdad social. ¿Cómo?:
1- Al haber mucha mano de obra poco cualificada, los salarios más pequeños se mantienen bajos. Así, los trabajadores nacionales más pobres no ven subir sus salarios.
2- Aumenta la riqueza de las clases altas y medias, puesto que los servicios de que disfrutan se mantienen a precios bajos.
En estas sociedades modernas, los más pobres tienen la suerte de poder vivir por encima del umbral de la pobreza (cuánto por encima es otra cuestión, y habrá quien pida que hablemos de “menos ricos”, y no digamos pobres…). Podemos pues preguntarnos entonces:
¿Qué más da lo que ganen los ricos si nadie pasa hambre y todo el mundo puede ir más o menos tirando?
Pues va a ser que no.
Según otro estudio (y van 2 ya…), los países más violentos y enfermos son aquellos en los que más desigualdades hay también.Es decir, independientemente de lo rico o lo pobre que sea un país, si hay una muy grande desigualdad entre los que más y menos tienen, el país será menos feliz, menos sano, y estará más expuesto a la violencia y el crimen.
Como ejemplo, los de siempre: Los griegos viven más años que los americanos, y aunque cueste creerlo, la gente de Harlem muere antes que en Bangladesh. Y no es sólo por la dieta mediterránea frente a las hamburguesas “Supersize” ,o a que haya mucha droga en Harlem. Es sobre todo por el estrés y la presión de vivir en el fondo de la escala social, a años luz no sólo de los millonarios, sino también de las clases medias altas.
El dinero es status, y los salarios bajos recuerdan a la gente eso de “tanto tienes, tanto vales”.
¿Qué hacen los países? No mucho. Ponen parches para paliar las consecuencias de los rumbos tomados por el mercado. Tratar que el daño sea menor, porque lamentablemente la creencia general es que “no se puede hacer nada”.
Cuesta creer que el ser humano no sea capaz de fomentar la igualdad, ¿verdad?
Y cada día vemos como hay más puestos de trabajo, la economía (y España) van bien. Eso sí, empleos con salarios bajos, y poco estables. Estos son los trabajos que se crean sin cesar, transmiendo no sé qué esperanza de futuro. No hay más que preguntar a alguien que tenga 30 años.
Hace falta mucha voluntad política para optar por la justicia social. Hay que decir, hay que gritar, que las consecuencias de la globalización no son inevitables, y que no podemos encogernos de hombros y decir:
“No podemos hacer nada”
Version libre y comentada e inspirada por el articulo:
“Don’t shrug off low pay”, de Polly Toynbee (The Guardian, 26/08/2005)
